3.8.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 15


TROZO 18. FINAL. Mariu

Se quedó quieta unos segundos, la luz se apagó, "venga, ¿qué más me puede pasar?",  pensó. 
En medio de la oscuridad observó la navaja. Se había fundido la linterna, ya no sabía qué hacer, estaba exhausta de cansancio, se aferró a la navaja con fuerza, con las dos manos, y se puso a llorar. La iban a coger, sin duda. 

De pronto, justo cuando escuchó que uno de los de la banda de la Triada de Dragón se encontraba a escasos metros de ella, la navaja emitió una luz muy intensa durante unos breves instantes, que lo deslumbró. Inmediatamente después, la navaja tiró de ella y salió volando, literalmente.

Voló y voló en medio de la noche sujeta a la navaja del hijo de su vecino. Incrédula se pellizcó el brazo, pero no despertó, ahí estaba ella, surcando el cielo, en vez de los mares, cual Mary Poppins con su paraguas, pero ella con una navaja. Era cómico todo.

Miraba para abajo, temerosa al inicio y con curiosidad y desconcierto después, estaba muy alto. Pudo ver la Torre Eiffel y la Catedral de Notre Dame. Después cayó en un profundo sueño…

Se despertó completamente desubicada, le dolía muchísimo la cabeza, era de día y notaba luces destellando, aun no había abierto los ojos, no podía, le pesaban mucho. 
Poco a poco fue forzando los párpados para conseguir ver que estaba metida en un estanque de nenúfares con peces naranja nadando alrededor. Entonces se obligó a abrir un poco más los ojos y vio varios grupos de chinos, cada uno con una cámara, haciéndole fotos. En aquel momento se dio cuenta que se encontraba ni más ni menos que en la Alhambra, en Granada.

Comenzó a recordar todo, vio que la navaja brillaba en el fondo del estanque y la sacó. 
Salió del agua y se puso a caminar sin dirección. Se sentó en un banco.

Necesitaba poner en orden las ideas. Recordó cómo su antiguo novio le había propuesto hacer un trabajo para las Triadas Chinas. “Es fácil”, le dijo, “sólo tienes que hacer entrega de un paquete en el cual hay dos diamantes azules”. Como fue ella quien lo dejó con aquello de “te quiero mucho, pero te mereces algo mejor”, pensó que era una forma de arreglar aquello.

Hizo exactamente todo lo que le dijo Javier, que así se llamaba su ex, o profesor Cinnamon, como le llamaban entre sus amigos, porque estaba siempre metido entre tubos de ensayo en un laboratorio. 
Hizo entrega del paquete a una china que estaba allí esperando en el pantalán. La china extendió la mano y en su palma había un sello grabado a fuego y en medio tenía un lunar. Le vino a la cabeza entonces la chica del edificio donde casi la atraparon, esa que tanto se parecía a ella, tenía el mismo sello en la palma y el mismo lugar, sin duda alguna era la misma mujer, pero ahora, físicamente ya no era china sino que era europea y ¡le había robado la identidad!

Y entonces cayó en la cuenta… 
Aquí estaba el quid de la cuestión: Javier no había podido soportar la ruptura. Obsesionado como estaba con ella, había tratado de clonarla, ya le parecía que le había resultado muy fácil dejarlo con él. Ahora quería deshacerse de ella para siempre. Ya tenía lo que quería en la mujer china que él había conseguido copiar, y por supuesto él tenía que ser el jefe de la banda, estaba segura, pero… ¿quién se creería esta historia? ¿Cómo iba a ir ahora a la policía a contarlo? La tomarían por loca y encima la internarían en un centro psiquiátrico. 
Miró la navaja buscando de nuevo solución… ¿no la había encontrado cuando estaba a punto de ser raptada, pues ¿por qué ahora no? Pero no sucedía nada.   

Miró al cielo y cerró los ojos, dejó que el aire que había le acariciara la cara… necesitaba algo de realidad. De repente, alguien le habló, y se sobresalto, era uno de los de seguridad de la Alhambra…

- ¿Está usted bien?- le preguntó

-  Sí, gracias- contestó ella

-   Me tiene usted que acompañar, por favor

-    Claro- respondió sin fuerzas.

Recorrieron parte de la Alhambra. Qué belleza de lugar. Imaginó a las princesas por los palacios y todo el mundo siendo muy feliz. Al final, en la garita de acceso a los Palacios nazaríes estaba el hijo de su vecino esperándola.

-   Hola- dijo él

-   Hola, necesito respuestas – dijo ella, sin dar pie a ninguna formalidad más

-   Lo sé y por eso estoy aquí

Salieron de la Alhambra y montaron en un coche rojo. Él iba sonriente y, a ella eso, le dio confianza. Se metieron en una cafetería y pidieron un café y una tostada que ella engulló antes de hacer nada más. Él la observaba.

-   Gracias– le dijo él – Nos has salvado a todos de caer en manos del temido profesor Cinnamon. No te podía decir nada, pero por eso te entregué mi navaja, para que estuvieras a salvo. Te necesitábamos para mantenerlo controlado. Sé que pensarás que a él le costó que le dejaras y que, por eso, hizo un clon tuyo, pero aunque te duela en el orgullo, no ha sido así (efectivamente esto a ella no le gustó nada). Todo es mucho más complicado. El profesor Cinnamon estaba montando una operación para suplantar la personalidad de mucha gente y tú estabas como prueba. Quería clonar a autoridades a nivel mundial para tomar decisiones e ir, poco a poco dominando todos los países. Tú eras su experimento.

-  ¡Dios mío! Pero… ¿puede ser esto cierto?, ¿quién eres tú? ¿por qué sabes todo esto?

-   Para tu información yo pertenezco a una organización secreta, que nos encargamos de este tipo de trabajos transfronterizos. Disponemos de la mejor tecnología, tecnología que ni siquiera está aun en el mercado, de ahí la navaja.

-   ¿Y ahora qué? ¿qué ha pasado con Javier? ¿qué va a ser de mí ahora?

-    Javier, como tú lo llamas, está ya a buen recaudo, no te preocupes, que nunca más te volverá a molestar. A mí no me volverás a ver, solo vengo para informarte que mi organización me ha encomendado que te traslade, que quiere recompensarte. Te ofrecen una mansión en pleno Caribe, rodeada de palmeras y caipiriñas con vistas al mar, ¿aceptas?

-    ¡¡ Por supuesto!!    

FIN

~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~

Esto ha llegado al final. Espero que l@s que habéis participado lo hayáis disfrutado al escribirlo y os haya gustado el resultado. A mí me ha asombrado la coherencia que tiene (¡dentro de unos límites porque hay que ver qué de giros que ha dado la pobre protagonista!). 

Hablo por los demás "forenses fundadores" y por mi y digo que nos ha encantado la experiencia, que queremos repetir, aunque quizás complicándolo un poco más en la forma...para seguir experimentando y sorprendiéndonos. Que estamos muy agradecidos de la acogida que ha tenido y yo estoy muy contenta de haber leído algunos comentarios diciendo que os gustaría participar en una próxima edición. 

No estoy pudiendo contestar a los comentarios porque tengo bastante trabajo en este momento (justo en agosto, con la pereza que da con estos calores) pero los leo todos y los responderé en cuanto pueda. Y lo mismo para ponerme al día de vuestros blogs, no me da para más. Lo que sí puedo adelantar es que para tod@s l@s participantes habrá una sorpresita para septiembre. 

Aunque seguiré rondando por aquí e intentando subir alguna entrada que otra os deseo feliz verano y muy feliz descanso. A los que quizás estéis en otra época del año, que la disfrutéis a tope hagáis lo que estéis haciendo. 
¡¡Un besote enorme para tod@s!!

2.8.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 14


TROZO 17. Laura Gutiérrez.

¿Era esa chica que había contactado conmigo porque quería darme una entrevista sobre el estudio que está llevando a cabo el profesor Cinnamon? Hablé un par de veces con ella, ni siquiera me preocupé por saber cómo había dado conmigo y cómo con la cantidad de periodistas especializados en biología o genética que están luchando constantemente por conseguir una mínima información de científicos que realizan tantos y tantos estudios, viniese a mí cuando ni siquiera he terminado la carrera y ni siquiera conocía que se estuviese  desarrollando un proyecto de tal envergadura. 
Insistía en no darme demasiada información pero, ¿por qué demonios me dejaría seducir por un tema así?, ¿quién me mandaría a mí?

 El caso es que traté de buscar información en ese breve período de dos horas que me concedió a modo de favor para saber quién sería ese señor y a qué se dedicaba. Solo recuerdo datos sueltos: tenía orígenes camboyanos… fue la única persona de su familia y de su entorno que se salvó de los crímenes de los Jemeres Rojos… dicen que durante un tiempo trabajó de cerca con Ian Wilmut antes del proceso de clonación de la famosa Oveja Dolly. También leí algo sobre sus diferencias y que por eso quedó fuera de aquel proyecto, a él le IN TE RE SA BAA… 
"¡¡Oh, nooooo, la clonación en humanos!! ¿Tendrá algo que ver el parecido de esa chica conmigo? No puedes ser, yo tengo una familia… dicen que soy clavadita a mi abuela, ¿Trataría ella de contactar conmigo porque era ella? ¿Sería humana? Desde luego se parecía mucho a mi y su voz era de lo más normal. 
Qué dolor de cabeza tengo. Todo me da vueltas, no sé cuánto tiempo más aguantaré aquí. Necesito salir.  Fusión fría… Experimentos con castores… ¿por qué nunca fui una alumna aventajada? A lo mejor así podría entender algo  Y esta camiseta ridícula tan grande que llevo encima con la letra A, me pareció que también aparecían una B y una C cuando la vi sobre la cama, ¿se trataría de una ilusión óptica? ¿Habrá más gente como yo secuestrada aquí? ¿Nos habrán subdividido en 3 grupos distintos…? ¿Qué significado tendrá cada una de las letras? ¿Cómo voy a salir de aquí?

Metiéndose las manos en los bolsillos descubrió la navaja suiza que el hijo de su vecino, según le contó, le cedía durante un tiempo, “porque es mágica y cualquier amigo mío podría encontrarla”. Solo tendría que guardársela un tiempo y siempre habría de llevarla encima porque en cualquier momento podrían coincidir y él podría pedírsela. Vaya historia tan absurda… pero ojalá ese friki que tengo por vecino estuviera aquí, él seguro que tendría alguna idea para escapar de este lugar…

 BBBRRRRROOOOOOOOMMMMWWMWTTTRRRRMWMWMMW  

"No, lo que faltaba, esto está temblando, espero que el edificio aguante o podrá ponerme la huída más complicada, si es que consigo sobrevivir".

 El tabique que daba a la parte de detrás del armario se abrió, estaba todo oscuro y había mucho polvo en el ambiente, parecía un lugar muy espacioso. Según su orientación, la chica y el que parecía el jefe de la banda de los ojos rasgados quedaban a su espalda pero no sabía si podían haberse caído algunas paredes más. Empezó a trastear con la navaja y encontró una linterna que le ofrecía una luz mínima que le bastaba para no tropezar a cada paso, pero no lograba enfocar lo que había más allá.

 ¿Por qué la buscaban a ella? ¿Por qué esa chica era físicamente tan similar, quiénes eran esos chinos y detrás de quién estaban? ¿Sería todo obra del profesor Cinnamon? Me duele todo el cuerpo, con esta luz jamás encontraré la salida, necesito escapar.

{Continuará...}

1.8.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 13


TROZO 16. Speedygirl.

Se recostó en la cama, mientras pensaba en la última catarata de acontecimientos: persecuciones, secuestros, peleas, delitos... ¿Cómo se había metido en todo aquello? Mientras hacía el enésimo esfuerzo por comprender, cerró los ojos un segundo y debió de quedarse dormida, porque lo siguiente que oyó fueron golpes y gritos. Unas voces sospechosamente conocidas con ese acento asiático que tanto había oído últimamente, (por desgracia) se acercaban cada vez más, dando portazos en las habitaciones contiguas. ¡Los tipos de negro! ¿Otra vez? ¿No había manera de despistarles? 
Salió por la ventana en dirección contraria a las voces y cruzó varios pasillos hasta que encontró una escalerilla que parecía conducir a la superficie. Abrió lo que parecía la tapa de una alcantarilla y se encontró en medio de un enooooooooooorme y lujoso jardín, con una piscina en el centro. En medio de ella flotaba una amplia colchoneta sobre la que tomaba el sol una impresionante joven. Se subió las gafas de sol para mirarla un momento, le dio un corto sorbo a su mojito y le preguntó lánguidamente:

-¿Ya está?

Marta no sabía qué contestar. No sabía dónde estaba, ni quién era su interlocutora, ni qué quería saber. Lo único seguro es que la confundía con otra persona y que esa confusión podría ser su salvoconducto para salir de aquel lío. En ese momento, desde luego, era su única oportunidad. Volver a los túneles ya no era una opción.

-Todavía no, pero estamos cerca.
-¿Pero qué diablos estáis haciendo? ¡Sólo es una chica! ¡Físicamente idéntica a tí, además! Es joven, está sola y no sabe nada del negocio, ¿dónde está el problema?
-Está teniendo suerte
-O vuestra inutilidad crece a cada segundo que pasa, más bien. Yo no voy a dar más la cara por tí, tendrás que explicárselo tú. Viene en media hora. Sube y cámbiate, ya. Sabes que él no soporta verte con esas pintas.
Marta tuvo la tentación de salir por la puerta de la calle y alejarse lo más rápidamente posible de aquel lugar. Pero desde que comenzó ese lío no había hecho otra cosa que huir. Y siempre la encontraban. Había llegado el momento de saber de qué demonios iba todo aquel jaleo.
Subió a la alcoba que le habían asignado en aquella inmensa mansión, se puso uno de los cientos de elegantísimos vestidos que había en el vestidor y bajó a la sala de estar. Él ya estaba allí. 
Iba de negro y tenía rasgos asiáticos, como los tipos que la llevaban persiguiendo todo ese tiempo. En cuanto oyó su voz, sus sospechas se confirmaron: era el jefe de los ojos rasgados. Y no parecía precisamente contento. 
-El plan está a punto de irse al garete por vuestra inutilidad. Si no cogéis a la chica, no servirá de nada que tú la suplantes y te reúnas con el científico al que debes robarle la fórmula de la fusión fría, porque ella lo destapará todo. ¿Dónde la habéis perdido esta vez?
¡Por fin entendía algo! Ahora el problema era salir de allí sin que descubrieran su identidad verdadera. Al meter la mano en el bolsillo tocó la navaja suiza mágica, la que le habían asegurado que tenía superpoderes. Quizá con ella tuviera alguna oportunidad de escapar sana y salva y deshacer ese embrollo.

{Continuará...}

31.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 12


TROZO 15. Bielmum.

El mazazo que consiguió sacarme de allí no fue más que agua fría. Pero fría de verdad. Al volver a abrir los ojos, me encontré en una habitación blanca, brillante y bañada en tonos rosa que giraban y cambiaban como si de un caleidoscopio se tratase.

Me asusté, ¿qué estaba pasando? Estaba en un túnel, atada, había un tren y de repente todo era rosa, un sitio cálido, acogedor... Mi mente no paraba de repetirse: "Tengo que descubrir que está pasando aquí, y pararlo cuanto antes mejor".

En la habitación empezó a sonar una música. Y la bailarina de una caja de música, con sus brazos por encima de la cabeza y sus pies y piernas en posición plié, empezó a dar vueltas y más vueltas. La música empezó a dolerme en las orejas. Parecía que mi cabeza iba a estallar. ¿Qué estaba pasando? Todo, todo era terrorífico, la oscuridad y el tren, y aquella extraña habitación rosa... empezó a tambalearse, la muñeca no dejaba de rodar, pero yo daba tumbos, al igual que todos aquellos hula hops de oro, que por allí había. 
Ahora veía la muñeca desde su cabeza, y sus pies estaban enganchados al techo de la habitación. 
Intenté escapar de aquella música ensordecedora, y por instinto cerré mis ojos y tapé mis oídos. Empecé a notar frío de nuevo, oscuridad, a oler polvo. Abrí los ojos y estaba de nuevo en el túnel pero ya no estaba atada.

Forcé mi vista a acomodarse a la oscuridad y busqué la salida a mi alrededor. Había un par de puertas pequeñas pero preferí no abrirlas, seguro que si me estaban buscando pasarían por el interior y no por las suicidas vías del tren.

Caminé durante varios minutos, empezó a subir la temperatura y se agradecía; intuía voces y ruidos de gente pero nada de luz. Anduve, anduve, ¡y qué camino más largo! Me puse a tararear una canción de cuna. ¿¡Yo!? ¿Una canción de cuna? La música me hizo el camino más ameno. Mi nariz no sólo detectaba polvo, ahora se estaba empapando de un rico olor. ¡Barbacoa! Alguien estaba haciendo barbacoa. Estaba hambrienta, sedienta y con necesidad de ver a alguien más. Llegué a la barbacoa. Aquello parecía el paraíso de los túneles: gente, luz, agua, cerveza fresca, ropa... era un submundo en el túnel. 
Una chica con cara de muñeca se acercó ofreciéndome un gran vaso de agua y unas salchichas con pan y tomate, y me preguntó si necesitaba algo más.

    -Si, necesitaría una camiseta nueva, y otros zapatos un poco más cómodos, tengo mucho que caminar.

    - Eso está hecho, y no te preocupes, ya no queda tanto. Y antes vas a poder descansar, tu cara da claras señales de que tu cuerpo necesita una camita y seguro que una ducha no te vendrá mal.

Qué suerte la mía, había topado con un ángel en el infernal túnel convertido en paraíso. Me inspiraba confianza, y no quise dudar. Necesitaba un poco de sosiego en esta extraña aventura por la que estaba atravesando.  

Me bebí el vaso de agua, me comí el pan, las salchichas y me preguntó si quería irme ya, y le dije que como quisiera. Nos fuimos alejando de esa barbacoa y ella se despedía de todas las personas que nos encontrábamos. Fuimos por otros túneles, más estrechos, como pasillos, e íbamos pasando puertas y felpudos muy coloridos. Lo encontré muy curioso, parecía como las viejas y estrechas callejuelas de algún pueblecito de la costa del sur. 

Sin ella preguntarme, me apeteció explicarle lo ocurrido. Había estado en una habitación rosa por unos segundos, con una bailarina y una música ensordecedora, para volver otra vez a la vía, al túnel, a la oscuridad...

- Lo sé, lo sé, has corrido mucho, sufrido, y ahora te toca descansar un poquito. 

La chica abrió una puerta blanca y nos limpiamos los pies en un felpudo blanco con un trival rosa. Me dio unas toallas, y me enseñó la ducha, mientras me preparaba ropa me explicó que debía disfrutar de la ducha, de la cama, y coger la ropa que necesitase. Me dijo que me quedaban muchos pasillos, muchos túneles, muchos cambios de lugar y sobretodo que debía vigilar muy bien en quien confiaba. Los que me habían atado a la vía, querían acabar conmigo y no les importaba cómo hacerlo. Y yo ya sabría en quien tenía que confiar. Lo intuiría, algo en mi interior me diría quienes son los buenos, pero nada me enseñaría quiénes eran los malos. Debía escuchar todas las señales. Debía estar alerta. 
Me dió una pequeña navaja suiza de color rosa y la puse en mi bolsillo derecho. 
Me dijo: "Tiene poderes, con ella podrás hacer todo lo que necesites. Utilízala con sabiduría". 

{Continuará...}

30.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 11

TROZO 14. XEIA2410.

Se atisbaba claridad en el fondo del pasillo angosto al cual habíamos accedido, que incrementaba a medida que aumentaba el volumen de la música. Hasta que la vi.  
Entramos en una habitación poco iluminada donde se oía como un hilo musical.  Parecía que estuviera en unos grandes almacenes, salvo por….bueno, por casi todo. Sólo si cerraba los ojos. Pero NO podía permitirme eso pues, ante mí, repartida en un montón de estanterías mecalux, cutres y oxidadas, estaba…¡¡¡mi fabulosa colección de muñecas!!!! 
Sabido era que, junto a la lectura, eran mi pasión.  Las coleccionaba desde ni recuerdo cuándo. Desde niña. Nunca regalé o tiré una muñeca. Me las quedaba, incluso las más usadas y ajadas. Las mías y las de mis amigas. Con los años, recopilé, restauré y empecé a comprar piezas realmente sublimes y, desde hacía poco más o menos un año, podía jactarme de tener una de las mejores colecciones a nivel mundial.  

Hacía unos meses, había prestado como la mitad a una exposición itinerante, que visitaría diversos países. Pero, ¿qué hacían allí?? ¡¡¡¡¡Eran las prestadas!!!!! Y…¡¡¡llenas de polvo!!! ¿¿¿No deberían estar en Roma???
Sin preocuparme momentáneamente del tipo, que había desaparecido de mi campo de visión, cogí una de mis preferidas. Empecé a apartarle el polvo con las manos, le empecé a planchar el pelo, pero ¡¡se desintegraba!! ¿¿Qué estaba pasando?? ¡¡¡Era mi peor pesadilla!!! (bueno, junto a soñar que se te mueven y caen los dientes, claro, ¡¡pero peor incluso!!)  


El fulano reapareció con un móvil en la mano. Me entró la risa floja…¿¿pero ahí había cobertura??? No se tomó bien la burla. Me arrancó de un golpe seco la muñeca de la mano y la estrelló estrepitosamente contra la pared opuesta a las estanterías. Se desintegró en un polvo blanco.

-¿¿Ves lo que vale tu bien más preciado??-  chilló - ¡¡¡Nada!!!, ¡¡¡tan sólo es un montón de polvo!!!

Del bolsillo trasero de su pantalón, sacó unas esposas y me ató a la estantería.

-Voy a buscar cobertura, ¡aquí te quedas con tus tesoros!

Retrocedió por el pasillo y oí cómo, de un portazo, cerraba la puerta metálica.  
Como me había atado a una estantería alta, no podía sentarme para aguardar… para esperar lo que fuera. Por ello cogí una, al azar, de las que me quedaban más cercanas.  
Ésta era de vinilo, no de porcelana como la anterior, y con peluca de mohair. Con la mano, desplacé la brutal capa de polvo de su cabecita despegando, sin querer, la peluca.  Al intentar volverla a su posición, me falló la mano atada y se me cayó. De la cabeza salió un polvo blanco que quedó esparcido por el suelo. El hilo musical de fondo empezó a quedar amortiguado por un ruido atronador. ¡¡Un tren!! ¡¡Un tren pasando a toda velocidad por el túnel!! 
Sentía que mi cabeza iba a estallar de un momento a otro, como estalló la primera muñeca. Sólo tenía ganas de morir, de despertar de la pesadilla, de acabar con todo aquel sufrimiento…….pero un mazazo me sacó de aquel trance.  El tipo..., el tren..., yo atada …¡¡¡¡¡¡DIOS!!!!!!

{Continuará...}

28.7.12

Devorador@s de historias: Insomnia

El anuncio del verano es sinónimo para mí de lecturas truculentas.
No sé si se debe a mi despiste habitual desde el cambio de hora en el que, guiándome por la luz cual bichillo natural, siempre me parece más pronto de lo que es; a la alteración de los ritmos alimenticios que me hacen desear vivir de líquidos y crudos o a que mi actividad mental está en estado de reposo y disipación y necesito emociones fuertes que la sacudan.

Podría darme por probar a hacer parapente, volar en globo, hacer rafting, decirle a unas cuantas personas lo que tengo en mente o despedirme del trabajo para dedicarme a escribir pero la condición principal es que las emociones sean fuertes y no den muchos problemas (aunque ciertas cosas sospecho que a la larga podrían funcionar...)

Así que me sumerjo en lecturas inquietantes, sobrenaturales, escabrosas, infárticas, policíacas y si mereciera la pena incluso románticas, de cualquier género, con tal de conseguir ese asombro interno, esa semi-angustia y curiosidad morbosa por saber qué pasará después con es@s protagonist@s a los que he acogido con cariño en un lugar de mi mente. Claro está desde la comodidad que da estar apalancada en un sillón como testigo mudo de acontecimientos de ficción y con un riesgo más bajo que el de romperse una uña cambiando de canal.

Este año la temporada ha empezado con Stephen King. Insomnia.
Espero haber empezado de menos a más porque la verdad es que como vehículo provocador de emociones fuertes puede servir, pero no de alta intensidad ni de forma continua. Yo lo consideraría una de las obras menores de King en cuanto a lectura de verano. Ambientada en Derry, un viudo de avanzada edad empieza a padecer insomnio a raíz de la muerte de su esposa y comienza a ser testigo de sucesos extraños protagonizados por sus vecinos.

Es un libro donde se puede ver el gran bagaje literario del autor ya que no solo utiliza referencias figuradas de otras historias si no que las menciona. Aunque peca de un ritmo en ocasiones lento que a veces hace pensar que este genial escritor cobre sus obras al peso.

Tiene momentos de gran tensión y de gran dramatismo. Yo no le negaría en absoluto lo acertado del tono de la historia, acorde con la edad y situación del protagonista. Es una obra de ficción que sin embargo nos acerca a grandes mitos de la humanidad y plantea importantes conflictos morales, que resuelve en parte apelando a la generosidad de los seres humanos.

Una lectura interesante para empezar a "sufrir" con gusto con un libro en las manos. 



{Nota: La publicación habitual de la sección Devorador@s de historias es los jueves pero para evitar robarle el protagonismo que se merece al Cadáver Exquisito, se publica temporalmente en fin de semana ;)}

27.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 10


TROZO 13. Montse.

El vagón no iba demasiado lleno y noté que casi todos los viajeros que lo ocupaban me miraban con curiosidad. Sin duda notaban mi desconcierto y el lamentable aspecto que debía de tener, con la blusa ya sucia y el sudor que perlaba mi frente y mi cuello, así que traté de disimular todo lo que pude e intenté tranquilizarme un poco, si eso era posible, no sin antes agudizar mi sentido de la percepción, algo que hasta hacía poco creía que era inexistente en mí, y asegurarme que ninguna de aquellas personas pudieran ser sospechosas.

¡Estaba desquiciada! Había llevado un ritmo trepidante y mi corazón palpitaba a toda prisa. Intenté poner algo de orden en mi cabeza, pero la rabia y la angustia no me dejaban pensar con claridad y por mucho empeño que pusiera en ello no lograba entender lo sucedido, ni sabía quiénes eran mis perseguidores, ni lo que perseguían, ni nada de nada.
Al llegar a la siguiente estación, y para mi sorpresa, una más entre todas las que llevaba acumuladas, entró en el vagón el joven que me había sonreído y que se disponía a llegar hasta mí avanzando decididamente. Me levanté de un salto, con la esperanza de alcanzar la otra puerta de salida, pero no llegué a tiempo, se cerraron las puertas y el tren volvió a emprender la marcha.

Lo cierto es que el hombre no parecía representar una amenaza, más bien al contrario, y cuando me di la vuelta, lo encontré frente a mí. Me abrió los brazos y yo, asustada como una niña, me abalancé sobre él y empecé a llorar, sintiendo un gran alivio.
Permanecí entre sus brazos hasta la siguiente parada y seguí asida a él cuando, sin mediar palabra, se abrió la puerta y salimos del tren. 
Una vez nos quedamos solos en el andén y el tren desapareció, el joven miró a su alrededor, imagino que para asegurarse de no ver a nadie. Entonces me agarró por los hombros y me obligó a bajar hasta el foso de los raíles, diciendo sólo ¡salta! y luego a caminar por el túnel.


Me empujaba para que fuera más aprisa, siempre tras de mí y sin hablar, y el túnel cada vez se hacía más oscuro a medida que avanzábamos. Sacó una linterna y con ella iluminó el recorrido ante mis pies. Intenté decir algo, pero él me hizo callar gruñendo un “chisss” y otro empujón, mientras las lágrimas volvían a rodar por mis mejillas.
Al llegar a una curva, se detuvo, y mientras con una mano me tenía cogida por la nuca, con la otra abrió una pequeña puerta metálica y me hizo entrar. Entonces me pareció escuchar una música a lo lejos y le pregunté "¿a dónde me llevas?" "¡Ahora no!", fue su respuesta y me pareció lo más tranquilizador que había escuchado en mucho tiempo.

{Continuará...}