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7.12.10

Elegantes y digestivas

Que el mundo de la enología está plagado de aliteraciones, epítetos, epífrasis y personificaciones quedó sobradamente explicado aquí.

Pero que el prosaico mundo de las hortalizas también tenía su retórica era algo que desconocía hasta que vi esto:



Nunca se me hubiera ocurrido que comer endibias fuera elegante. Y tampoco hubiera pensado que digestivas fuera un concepto que se pudiera relacionar directamente con elegante
A lo mejor es que ahí dentro del cuerpo todo son materiales de primera, y en vez de jugos gástricos tenemos duchas termales de ácidos estomacales, y en vez de ruidos gaseosos y de digestión, hilo musical; nuestro aliento son efluvios de ambientador fragante y evocador programado a 70 emanaciones por minuto y todo es tan perfecto que no hay residuos al final del proceso.

Busqué y rebusqué y remiré y no encontré ni una lentejuela ni un triste lazo por ningún lado...Pero si el envoltorio lo dice...

Ya me veo estas navidades con mi vestido más glamuroso en la cena de nochebuena, mi maquillaje impecable, mi peinado esculpido a prueba de holocaustos nucleares y mi mejor sonrisa, preparada para hincarle el diente a una de estas amargas asteráceas.

¡Fuera langostinos, langostas, cangrejos y todo tipo de crustáceos! 
El plato estrella para las grandes ocasiones serán desde ahora las pálidas y puntirrubias endibias.