Existe una raza humana ancestral que lleva dominando el mundo desde que el ser humano elaboró el lenguaje para comunicarse con sus congéneres y, aunque todavía hay teorías divergentes, probablemente incluso antes de que se produjera la comunicación verbal, en el mismo acto en el que el hombre primitivo se preguntaba sobre los acontecimientos naturales de su entorno.
Esta especie siempre se ha caracterizado por su notable voracidad y agresividad que ha tenido que disimular.
Esta especie siempre se ha caracterizado por su notable voracidad y agresividad que ha tenido que disimular.
Ha evolucionado durante los siglos, camuflándose y realizando estrategias sutiles que le sirvieran para no llamar la atención y pasar desapercibidos.
De forma elegante, en siglos ya más recientes, estos seres se han introducido en selectos clubes y estratos sociales de gran intelectualidad para mantenerse incólumes ante el paso del tiempo y el olvido.
De forma elegante, en siglos ya más recientes, estos seres se han introducido en selectos clubes y estratos sociales de gran intelectualidad para mantenerse incólumes ante el paso del tiempo y el olvido.
Actualmente podemos ver a estos especímenes viajando en metro, absortos en sus libros, asimilando páginas y páginas de papel o digitales, ocultando su mirada del resto de seres humanos para que no vean la fiebre palpitante en sus ojos, hundiéndolos en los aconteceres y sucederes de personajes ficticios o reales.
Son los devoradores de historias.
Inteligentemente y gracias a tantos siglos de experiencia han sabido colarse en las nuevas tecnologías.
Algunos, ávidos de relatos y eternamente insatisfechos, han decidido crear el suyo propio, abriendo blogs en los que contar historias; supliendo de este modo con un ordenador, el tiempo y el espacio que requeriría reunirse en torno a un buen fuego, a una taza de café o en una sala cualquiera para contar y escuchar historias pequeñas, grandes, personales, ficticias, ocurrentes, anecdóticas, estéticas, aleccionadoras,...
Hoy, primer día de febrero de 2011, debo desnudar mi alma y dar a conocer mi verdadera esencia, la doble vida que llevo. Debo admitirlo, no puedo engañaros más: soy una devoradora de historias.
Y a pesar de mi escepticismo inicial con respecto a ella desde ayer me encuentro devorando una historia extraña, absurda, coherente, lógica, verosímil, simpática e hilarante que reclamó mi interés por su portada: Orgullo y prejuicio y zombies de Seth Grahame-Smith y Jane Austen. ¿Jane Austen? Pues sí, es la misma historia escrita por la novelista británica y reescrita por Seth Grahame-Smith pero para más detalles, pinchad en la portada.
Hoy, primer día de febrero de 2011, debo desnudar mi alma y dar a conocer mi verdadera esencia, la doble vida que llevo. Debo admitirlo, no puedo engañaros más: soy una devoradora de historias.
Y a pesar de mi escepticismo inicial con respecto a ella desde ayer me encuentro devorando una historia extraña, absurda, coherente, lógica, verosímil, simpática e hilarante que reclamó mi interés por su portada: Orgullo y prejuicio y zombies de Seth Grahame-Smith y Jane Austen. ¿Jane Austen? Pues sí, es la misma historia escrita por la novelista británica y reescrita por Seth Grahame-Smith pero para más detalles, pinchad en la portada.
Y yo me pregunto: ¿por qué si nunca me ha gustado este género de terror, digamos, "físico y organoléptico" me estoy aficionando ahora?
Ni idea pero entre Walking Dead y este libro me estoy aficionando. Aunque no creo que esté dispuesta a admitir nada más allá de lo inspirado en lo clásico.
Todavía recuerdo lo bien que me lo pasé con La noche de los muertos vivientes, la original, no el remake. Ni las comedias han sabido sacar tanto de mí (1).
Por otra parte, las moderneces en este tema me quitan el apetito.
Por otra parte, las moderneces en este tema me quitan el apetito.















