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29.6.11

Las caras del delito en los años 20

Hoy he descubierto una serie de fotografías expuestas por el Museo de Justicia y Policía de Sidney. Forman parte de una exposición más extensa y retratan los rostros y cuerpos de delincuentes de los años 20.

El artículo a través del cual he llegado a estas fotos rescataba el lado Sartorialist de las mismas, (la representación máxima del streetstyle, algo que inexplicablemente hace furor en internet y que yo creo que se debe a que todos podemos ser modelos de revista y especialistas en moda) explicando que eran un buen reflejo del vestir de la calle en la época, en un momento de la historia del ser humano en el que internet era menos posible que el exilir de la eterna juventud ahora.

Yo me quedo con la parte fantasiosa. Mirando las caras una casi puede imaginarse las vidas, los temperamentos que se esconden detrás de esas instantáneas fugaces, probablemente de forma equivocada pero la imaginación es lo que tiene, que es libre.

Con una gran cultura cinematográfica como actualmente tenemos no es difícil imaginar a algunos de estos personajes protagonizando situaciones arriesgadas, huyendo de la justicia, incluso defiendo nobles ideales, identificándonos con sus vidas y deseando su salvación (o su no captura).

La realidad es menos bonita. Entre ellos se encuentran ladrones, traficantes, delicuentes de sangre, incluso un violador de niñas -al menos lo intentó-. Nada admirable ni heróico.  Lo más extravagante: una mujer que se ha hecho pasar por hombre y cuya esposa desapareció misteriosamente.

Lo único que puedo concluir es que por entonces hasta los delicuentes iban bien vestidos -no todos-; que actualmente ya no se puede reconocer de forma fiable a nadie como maleante por su cara o su aspecto  -antes los malotes tenían cara de ídem-. Ahora el delincuente parece que pueda serlo cualquiera que nos parezca normal, más o menos casi todos tenemos expresiones uniformes. (Por otra parte lo mismo debían de percibir los ciudadanos de aquellas épocas si no los delitos no habrían llegado nunca a realizarse). 

La fuerza de las miradas y las expresiones de estas personas en las fotos es tal que me cuesta despegar los ojos de ellas. Me llama la atención que parecían muy tranquilos y muy profesionales posando para una foto policial. El concepto de foto policial también era muy artístico, más cercano al book que a la simple identificación.

Por último os propongo que adivinéis quién es la mujer camuflada como hombre. ¿Alguien se anima?

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