Mostrando entradas con la etiqueta relatos imposibles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta relatos imposibles. Mostrar todas las entradas

4.2.13

Utopías [Las vidas que no he vivido] ~ Encuentro en París

Me bajo en la estación del TGV y mi pequeña maleta de ruedas repiquetea en el andén  recortando suavemente la luz que lo inunda mientras consulto mi smartphone para chequear las últimas notificaciones recibidas. Al mismo tiempo intento localizar un plano para ver qué salida de la estación es la que me interesa utilizar. Voy bien de tiempo pero estoy nerviosa. Es la primera vez que viajo fuera de España porque alguien se ha interesado por mi trabajo. 

Aún recuerdo los años de incertidumbre...Bueno, la incertidumbre y yo nos hemos hecho inseparables, parece que es irremediable que me acompañe así que ya me voy acostumbrando a ella. Pero recuerdo los años de tener la sensación de trabajar y trabajar para nada, de intentar hacer algo con aquellas ideas locas y que nada pareciera cuajar. 
Hasta que sin ser consciente de ello el trabajo empezó a crecer y a crecer por sí solo, los pedidos a aumentar y las horas de sueño fueron sustituidas por horas de luz artificial, aguja, telas, hilos, dibujos, diseños, fotos, sonrisas quebradizas producto del cansancio, mucho tesón y mucha ilusión. 
Lo que más me asombra es la naturalidad con la que asumí la nueva situación. Quizás es que lo deseé tanto que me pareció lo lógico y en seguida me hice cargo de la nueva presión, de los desajustes de horario y de observar mis emociones desde el cristal de la lógica, que las mantiene a raya al otro lado. Creo que aún no he tenido tiempo para reaccionar ni para pensarlo en su magnitud pero quizás también sea por miedo a que la ensoñación se esfume.

Ésa parece la salida....Ah, sí, veo una parada de taxis. Es agradable escuchar la melodía del idioma francés alrededor. Es como una suave banda sonora de la ciudad que me empuja a flotar con ella. ¡No se nota que me gusta París!

Me desprendo con cierta reticencia de mi maleta para que el conductor la meta en el maletero. Ahí va una gran muestra de mi trabajo y parte importante de lo que se decidirá en las próximas horas. Ya dentro del automóvil le doy la dirección al taxista y me acomodo en el asiento arrebujándome en mi abrigo de paño rosa palo mientras miro sin ver mis tacones de charol negro. 
Intento no pensar en nada, la reunión es inminente. Mi dominio de la lengua francesa no es tan grande pero debo estar tranquila, hemos hablado por teléfono, ya se habrán hecho una idea de que nos podemos entender sin que sea capaz de recitarles La Chanson de Roland. He recorrido un largo camino hasta aquí y esto, pase lo que pase no será un final, será un cambio de rumbo. 

Respiro hondo y me concentro en mirar por la ventanilla, impregnándome de la luz única de la ciudad gala. Intento apropiarme de esa combinación tan saludable que se vive aquí de quitar dramatismo a las cosas serias y a la vez de responsabilidad mientras el taxi devora los kilómetros que me conducen a una etapa que antes no era ni capaz de imaginar. 

Me doy cuenta de que aferro mi móvil con fuerza y una liviana sonrisa se dibuja en mi rostro.

3.8.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 15


TROZO 18. FINAL. Mariu

Se quedó quieta unos segundos, la luz se apagó, "venga, ¿qué más me puede pasar?",  pensó. 
En medio de la oscuridad observó la navaja. Se había fundido la linterna, ya no sabía qué hacer, estaba exhausta de cansancio, se aferró a la navaja con fuerza, con las dos manos, y se puso a llorar. La iban a coger, sin duda. 

De pronto, justo cuando escuchó que uno de los de la banda de la Triada de Dragón se encontraba a escasos metros de ella, la navaja emitió una luz muy intensa durante unos breves instantes, que lo deslumbró. Inmediatamente después, la navaja tiró de ella y salió volando, literalmente.

Voló y voló en medio de la noche sujeta a la navaja del hijo de su vecino. Incrédula se pellizcó el brazo, pero no despertó, ahí estaba ella, surcando el cielo, en vez de los mares, cual Mary Poppins con su paraguas, pero ella con una navaja. Era cómico todo.

Miraba para abajo, temerosa al inicio y con curiosidad y desconcierto después, estaba muy alto. Pudo ver la Torre Eiffel y la Catedral de Notre Dame. Después cayó en un profundo sueño…

Se despertó completamente desubicada, le dolía muchísimo la cabeza, era de día y notaba luces destellando, aun no había abierto los ojos, no podía, le pesaban mucho. 
Poco a poco fue forzando los párpados para conseguir ver que estaba metida en un estanque de nenúfares con peces naranja nadando alrededor. Entonces se obligó a abrir un poco más los ojos y vio varios grupos de chinos, cada uno con una cámara, haciéndole fotos. En aquel momento se dio cuenta que se encontraba ni más ni menos que en la Alhambra, en Granada.

Comenzó a recordar todo, vio que la navaja brillaba en el fondo del estanque y la sacó. 
Salió del agua y se puso a caminar sin dirección. Se sentó en un banco.

Necesitaba poner en orden las ideas. Recordó cómo su antiguo novio le había propuesto hacer un trabajo para las Triadas Chinas. “Es fácil”, le dijo, “sólo tienes que hacer entrega de un paquete en el cual hay dos diamantes azules”. Como fue ella quien lo dejó con aquello de “te quiero mucho, pero te mereces algo mejor”, pensó que era una forma de arreglar aquello.

Hizo exactamente todo lo que le dijo Javier, que así se llamaba su ex, o profesor Cinnamon, como le llamaban entre sus amigos, porque estaba siempre metido entre tubos de ensayo en un laboratorio. 
Hizo entrega del paquete a una china que estaba allí esperando en el pantalán. La china extendió la mano y en su palma había un sello grabado a fuego y en medio tenía un lunar. Le vino a la cabeza entonces la chica del edificio donde casi la atraparon, esa que tanto se parecía a ella, tenía el mismo sello en la palma y el mismo lugar, sin duda alguna era la misma mujer, pero ahora, físicamente ya no era china sino que era europea y ¡le había robado la identidad!

Y entonces cayó en la cuenta… 
Aquí estaba el quid de la cuestión: Javier no había podido soportar la ruptura. Obsesionado como estaba con ella, había tratado de clonarla, ya le parecía que le había resultado muy fácil dejarlo con él. Ahora quería deshacerse de ella para siempre. Ya tenía lo que quería en la mujer china que él había conseguido copiar, y por supuesto él tenía que ser el jefe de la banda, estaba segura, pero… ¿quién se creería esta historia? ¿Cómo iba a ir ahora a la policía a contarlo? La tomarían por loca y encima la internarían en un centro psiquiátrico. 
Miró la navaja buscando de nuevo solución… ¿no la había encontrado cuando estaba a punto de ser raptada, pues ¿por qué ahora no? Pero no sucedía nada.   

Miró al cielo y cerró los ojos, dejó que el aire que había le acariciara la cara… necesitaba algo de realidad. De repente, alguien le habló, y se sobresalto, era uno de los de seguridad de la Alhambra…

- ¿Está usted bien?- le preguntó

-  Sí, gracias- contestó ella

-   Me tiene usted que acompañar, por favor

-    Claro- respondió sin fuerzas.

Recorrieron parte de la Alhambra. Qué belleza de lugar. Imaginó a las princesas por los palacios y todo el mundo siendo muy feliz. Al final, en la garita de acceso a los Palacios nazaríes estaba el hijo de su vecino esperándola.

-   Hola- dijo él

-   Hola, necesito respuestas – dijo ella, sin dar pie a ninguna formalidad más

-   Lo sé y por eso estoy aquí

Salieron de la Alhambra y montaron en un coche rojo. Él iba sonriente y, a ella eso, le dio confianza. Se metieron en una cafetería y pidieron un café y una tostada que ella engulló antes de hacer nada más. Él la observaba.

-   Gracias– le dijo él – Nos has salvado a todos de caer en manos del temido profesor Cinnamon. No te podía decir nada, pero por eso te entregué mi navaja, para que estuvieras a salvo. Te necesitábamos para mantenerlo controlado. Sé que pensarás que a él le costó que le dejaras y que, por eso, hizo un clon tuyo, pero aunque te duela en el orgullo, no ha sido así (efectivamente esto a ella no le gustó nada). Todo es mucho más complicado. El profesor Cinnamon estaba montando una operación para suplantar la personalidad de mucha gente y tú estabas como prueba. Quería clonar a autoridades a nivel mundial para tomar decisiones e ir, poco a poco dominando todos los países. Tú eras su experimento.

-  ¡Dios mío! Pero… ¿puede ser esto cierto?, ¿quién eres tú? ¿por qué sabes todo esto?

-   Para tu información yo pertenezco a una organización secreta, que nos encargamos de este tipo de trabajos transfronterizos. Disponemos de la mejor tecnología, tecnología que ni siquiera está aun en el mercado, de ahí la navaja.

-   ¿Y ahora qué? ¿qué ha pasado con Javier? ¿qué va a ser de mí ahora?

-    Javier, como tú lo llamas, está ya a buen recaudo, no te preocupes, que nunca más te volverá a molestar. A mí no me volverás a ver, solo vengo para informarte que mi organización me ha encomendado que te traslade, que quiere recompensarte. Te ofrecen una mansión en pleno Caribe, rodeada de palmeras y caipiriñas con vistas al mar, ¿aceptas?

-    ¡¡ Por supuesto!!    

FIN

~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~  ♦  ~

Esto ha llegado al final. Espero que l@s que habéis participado lo hayáis disfrutado al escribirlo y os haya gustado el resultado. A mí me ha asombrado la coherencia que tiene (¡dentro de unos límites porque hay que ver qué de giros que ha dado la pobre protagonista!). 

Hablo por los demás "forenses fundadores" y por mi y digo que nos ha encantado la experiencia, que queremos repetir, aunque quizás complicándolo un poco más en la forma...para seguir experimentando y sorprendiéndonos. Que estamos muy agradecidos de la acogida que ha tenido y yo estoy muy contenta de haber leído algunos comentarios diciendo que os gustaría participar en una próxima edición. 

No estoy pudiendo contestar a los comentarios porque tengo bastante trabajo en este momento (justo en agosto, con la pereza que da con estos calores) pero los leo todos y los responderé en cuanto pueda. Y lo mismo para ponerme al día de vuestros blogs, no me da para más. Lo que sí puedo adelantar es que para tod@s l@s participantes habrá una sorpresita para septiembre. 

Aunque seguiré rondando por aquí e intentando subir alguna entrada que otra os deseo feliz verano y muy feliz descanso. A los que quizás estéis en otra época del año, que la disfrutéis a tope hagáis lo que estéis haciendo. 
¡¡Un besote enorme para tod@s!!

2.8.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 14


TROZO 17. Laura Gutiérrez.

¿Era esa chica que había contactado conmigo porque quería darme una entrevista sobre el estudio que está llevando a cabo el profesor Cinnamon? Hablé un par de veces con ella, ni siquiera me preocupé por saber cómo había dado conmigo y cómo con la cantidad de periodistas especializados en biología o genética que están luchando constantemente por conseguir una mínima información de científicos que realizan tantos y tantos estudios, viniese a mí cuando ni siquiera he terminado la carrera y ni siquiera conocía que se estuviese  desarrollando un proyecto de tal envergadura. 
Insistía en no darme demasiada información pero, ¿por qué demonios me dejaría seducir por un tema así?, ¿quién me mandaría a mí?

 El caso es que traté de buscar información en ese breve período de dos horas que me concedió a modo de favor para saber quién sería ese señor y a qué se dedicaba. Solo recuerdo datos sueltos: tenía orígenes camboyanos… fue la única persona de su familia y de su entorno que se salvó de los crímenes de los Jemeres Rojos… dicen que durante un tiempo trabajó de cerca con Ian Wilmut antes del proceso de clonación de la famosa Oveja Dolly. También leí algo sobre sus diferencias y que por eso quedó fuera de aquel proyecto, a él le IN TE RE SA BAA… 
"¡¡Oh, nooooo, la clonación en humanos!! ¿Tendrá algo que ver el parecido de esa chica conmigo? No puedes ser, yo tengo una familia… dicen que soy clavadita a mi abuela, ¿Trataría ella de contactar conmigo porque era ella? ¿Sería humana? Desde luego se parecía mucho a mi y su voz era de lo más normal. 
Qué dolor de cabeza tengo. Todo me da vueltas, no sé cuánto tiempo más aguantaré aquí. Necesito salir.  Fusión fría… Experimentos con castores… ¿por qué nunca fui una alumna aventajada? A lo mejor así podría entender algo  Y esta camiseta ridícula tan grande que llevo encima con la letra A, me pareció que también aparecían una B y una C cuando la vi sobre la cama, ¿se trataría de una ilusión óptica? ¿Habrá más gente como yo secuestrada aquí? ¿Nos habrán subdividido en 3 grupos distintos…? ¿Qué significado tendrá cada una de las letras? ¿Cómo voy a salir de aquí?

Metiéndose las manos en los bolsillos descubrió la navaja suiza que el hijo de su vecino, según le contó, le cedía durante un tiempo, “porque es mágica y cualquier amigo mío podría encontrarla”. Solo tendría que guardársela un tiempo y siempre habría de llevarla encima porque en cualquier momento podrían coincidir y él podría pedírsela. Vaya historia tan absurda… pero ojalá ese friki que tengo por vecino estuviera aquí, él seguro que tendría alguna idea para escapar de este lugar…

 BBBRRRRROOOOOOOOMMMMWWMWTTTRRRRMWMWMMW  

"No, lo que faltaba, esto está temblando, espero que el edificio aguante o podrá ponerme la huída más complicada, si es que consigo sobrevivir".

 El tabique que daba a la parte de detrás del armario se abrió, estaba todo oscuro y había mucho polvo en el ambiente, parecía un lugar muy espacioso. Según su orientación, la chica y el que parecía el jefe de la banda de los ojos rasgados quedaban a su espalda pero no sabía si podían haberse caído algunas paredes más. Empezó a trastear con la navaja y encontró una linterna que le ofrecía una luz mínima que le bastaba para no tropezar a cada paso, pero no lograba enfocar lo que había más allá.

 ¿Por qué la buscaban a ella? ¿Por qué esa chica era físicamente tan similar, quiénes eran esos chinos y detrás de quién estaban? ¿Sería todo obra del profesor Cinnamon? Me duele todo el cuerpo, con esta luz jamás encontraré la salida, necesito escapar.

{Continuará...}

1.8.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 13


TROZO 16. Speedygirl.

Se recostó en la cama, mientras pensaba en la última catarata de acontecimientos: persecuciones, secuestros, peleas, delitos... ¿Cómo se había metido en todo aquello? Mientras hacía el enésimo esfuerzo por comprender, cerró los ojos un segundo y debió de quedarse dormida, porque lo siguiente que oyó fueron golpes y gritos. Unas voces sospechosamente conocidas con ese acento asiático que tanto había oído últimamente, (por desgracia) se acercaban cada vez más, dando portazos en las habitaciones contiguas. ¡Los tipos de negro! ¿Otra vez? ¿No había manera de despistarles? 
Salió por la ventana en dirección contraria a las voces y cruzó varios pasillos hasta que encontró una escalerilla que parecía conducir a la superficie. Abrió lo que parecía la tapa de una alcantarilla y se encontró en medio de un enooooooooooorme y lujoso jardín, con una piscina en el centro. En medio de ella flotaba una amplia colchoneta sobre la que tomaba el sol una impresionante joven. Se subió las gafas de sol para mirarla un momento, le dio un corto sorbo a su mojito y le preguntó lánguidamente:

-¿Ya está?

Marta no sabía qué contestar. No sabía dónde estaba, ni quién era su interlocutora, ni qué quería saber. Lo único seguro es que la confundía con otra persona y que esa confusión podría ser su salvoconducto para salir de aquel lío. En ese momento, desde luego, era su única oportunidad. Volver a los túneles ya no era una opción.

-Todavía no, pero estamos cerca.
-¿Pero qué diablos estáis haciendo? ¡Sólo es una chica! ¡Físicamente idéntica a tí, además! Es joven, está sola y no sabe nada del negocio, ¿dónde está el problema?
-Está teniendo suerte
-O vuestra inutilidad crece a cada segundo que pasa, más bien. Yo no voy a dar más la cara por tí, tendrás que explicárselo tú. Viene en media hora. Sube y cámbiate, ya. Sabes que él no soporta verte con esas pintas.
Marta tuvo la tentación de salir por la puerta de la calle y alejarse lo más rápidamente posible de aquel lugar. Pero desde que comenzó ese lío no había hecho otra cosa que huir. Y siempre la encontraban. Había llegado el momento de saber de qué demonios iba todo aquel jaleo.
Subió a la alcoba que le habían asignado en aquella inmensa mansión, se puso uno de los cientos de elegantísimos vestidos que había en el vestidor y bajó a la sala de estar. Él ya estaba allí. 
Iba de negro y tenía rasgos asiáticos, como los tipos que la llevaban persiguiendo todo ese tiempo. En cuanto oyó su voz, sus sospechas se confirmaron: era el jefe de los ojos rasgados. Y no parecía precisamente contento. 
-El plan está a punto de irse al garete por vuestra inutilidad. Si no cogéis a la chica, no servirá de nada que tú la suplantes y te reúnas con el científico al que debes robarle la fórmula de la fusión fría, porque ella lo destapará todo. ¿Dónde la habéis perdido esta vez?
¡Por fin entendía algo! Ahora el problema era salir de allí sin que descubrieran su identidad verdadera. Al meter la mano en el bolsillo tocó la navaja suiza mágica, la que le habían asegurado que tenía superpoderes. Quizá con ella tuviera alguna oportunidad de escapar sana y salva y deshacer ese embrollo.

{Continuará...}

31.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 12


TROZO 15. Bielmum.

El mazazo que consiguió sacarme de allí no fue más que agua fría. Pero fría de verdad. Al volver a abrir los ojos, me encontré en una habitación blanca, brillante y bañada en tonos rosa que giraban y cambiaban como si de un caleidoscopio se tratase.

Me asusté, ¿qué estaba pasando? Estaba en un túnel, atada, había un tren y de repente todo era rosa, un sitio cálido, acogedor... Mi mente no paraba de repetirse: "Tengo que descubrir que está pasando aquí, y pararlo cuanto antes mejor".

En la habitación empezó a sonar una música. Y la bailarina de una caja de música, con sus brazos por encima de la cabeza y sus pies y piernas en posición plié, empezó a dar vueltas y más vueltas. La música empezó a dolerme en las orejas. Parecía que mi cabeza iba a estallar. ¿Qué estaba pasando? Todo, todo era terrorífico, la oscuridad y el tren, y aquella extraña habitación rosa... empezó a tambalearse, la muñeca no dejaba de rodar, pero yo daba tumbos, al igual que todos aquellos hula hops de oro, que por allí había. 
Ahora veía la muñeca desde su cabeza, y sus pies estaban enganchados al techo de la habitación. 
Intenté escapar de aquella música ensordecedora, y por instinto cerré mis ojos y tapé mis oídos. Empecé a notar frío de nuevo, oscuridad, a oler polvo. Abrí los ojos y estaba de nuevo en el túnel pero ya no estaba atada.

Forcé mi vista a acomodarse a la oscuridad y busqué la salida a mi alrededor. Había un par de puertas pequeñas pero preferí no abrirlas, seguro que si me estaban buscando pasarían por el interior y no por las suicidas vías del tren.

Caminé durante varios minutos, empezó a subir la temperatura y se agradecía; intuía voces y ruidos de gente pero nada de luz. Anduve, anduve, ¡y qué camino más largo! Me puse a tararear una canción de cuna. ¿¡Yo!? ¿Una canción de cuna? La música me hizo el camino más ameno. Mi nariz no sólo detectaba polvo, ahora se estaba empapando de un rico olor. ¡Barbacoa! Alguien estaba haciendo barbacoa. Estaba hambrienta, sedienta y con necesidad de ver a alguien más. Llegué a la barbacoa. Aquello parecía el paraíso de los túneles: gente, luz, agua, cerveza fresca, ropa... era un submundo en el túnel. 
Una chica con cara de muñeca se acercó ofreciéndome un gran vaso de agua y unas salchichas con pan y tomate, y me preguntó si necesitaba algo más.

    -Si, necesitaría una camiseta nueva, y otros zapatos un poco más cómodos, tengo mucho que caminar.

    - Eso está hecho, y no te preocupes, ya no queda tanto. Y antes vas a poder descansar, tu cara da claras señales de que tu cuerpo necesita una camita y seguro que una ducha no te vendrá mal.

Qué suerte la mía, había topado con un ángel en el infernal túnel convertido en paraíso. Me inspiraba confianza, y no quise dudar. Necesitaba un poco de sosiego en esta extraña aventura por la que estaba atravesando.  

Me bebí el vaso de agua, me comí el pan, las salchichas y me preguntó si quería irme ya, y le dije que como quisiera. Nos fuimos alejando de esa barbacoa y ella se despedía de todas las personas que nos encontrábamos. Fuimos por otros túneles, más estrechos, como pasillos, e íbamos pasando puertas y felpudos muy coloridos. Lo encontré muy curioso, parecía como las viejas y estrechas callejuelas de algún pueblecito de la costa del sur. 

Sin ella preguntarme, me apeteció explicarle lo ocurrido. Había estado en una habitación rosa por unos segundos, con una bailarina y una música ensordecedora, para volver otra vez a la vía, al túnel, a la oscuridad...

- Lo sé, lo sé, has corrido mucho, sufrido, y ahora te toca descansar un poquito. 

La chica abrió una puerta blanca y nos limpiamos los pies en un felpudo blanco con un trival rosa. Me dio unas toallas, y me enseñó la ducha, mientras me preparaba ropa me explicó que debía disfrutar de la ducha, de la cama, y coger la ropa que necesitase. Me dijo que me quedaban muchos pasillos, muchos túneles, muchos cambios de lugar y sobretodo que debía vigilar muy bien en quien confiaba. Los que me habían atado a la vía, querían acabar conmigo y no les importaba cómo hacerlo. Y yo ya sabría en quien tenía que confiar. Lo intuiría, algo en mi interior me diría quienes son los buenos, pero nada me enseñaría quiénes eran los malos. Debía escuchar todas las señales. Debía estar alerta. 
Me dió una pequeña navaja suiza de color rosa y la puse en mi bolsillo derecho. 
Me dijo: "Tiene poderes, con ella podrás hacer todo lo que necesites. Utilízala con sabiduría". 

{Continuará...}

30.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 11

TROZO 14. XEIA2410.

Se atisbaba claridad en el fondo del pasillo angosto al cual habíamos accedido, que incrementaba a medida que aumentaba el volumen de la música. Hasta que la vi.  
Entramos en una habitación poco iluminada donde se oía como un hilo musical.  Parecía que estuviera en unos grandes almacenes, salvo por….bueno, por casi todo. Sólo si cerraba los ojos. Pero NO podía permitirme eso pues, ante mí, repartida en un montón de estanterías mecalux, cutres y oxidadas, estaba…¡¡¡mi fabulosa colección de muñecas!!!! 
Sabido era que, junto a la lectura, eran mi pasión.  Las coleccionaba desde ni recuerdo cuándo. Desde niña. Nunca regalé o tiré una muñeca. Me las quedaba, incluso las más usadas y ajadas. Las mías y las de mis amigas. Con los años, recopilé, restauré y empecé a comprar piezas realmente sublimes y, desde hacía poco más o menos un año, podía jactarme de tener una de las mejores colecciones a nivel mundial.  

Hacía unos meses, había prestado como la mitad a una exposición itinerante, que visitaría diversos países. Pero, ¿qué hacían allí?? ¡¡¡¡¡Eran las prestadas!!!!! Y…¡¡¡llenas de polvo!!! ¿¿¿No deberían estar en Roma???
Sin preocuparme momentáneamente del tipo, que había desaparecido de mi campo de visión, cogí una de mis preferidas. Empecé a apartarle el polvo con las manos, le empecé a planchar el pelo, pero ¡¡se desintegraba!! ¿¿Qué estaba pasando?? ¡¡¡Era mi peor pesadilla!!! (bueno, junto a soñar que se te mueven y caen los dientes, claro, ¡¡pero peor incluso!!)  


El fulano reapareció con un móvil en la mano. Me entró la risa floja…¿¿pero ahí había cobertura??? No se tomó bien la burla. Me arrancó de un golpe seco la muñeca de la mano y la estrelló estrepitosamente contra la pared opuesta a las estanterías. Se desintegró en un polvo blanco.

-¿¿Ves lo que vale tu bien más preciado??-  chilló - ¡¡¡Nada!!!, ¡¡¡tan sólo es un montón de polvo!!!

Del bolsillo trasero de su pantalón, sacó unas esposas y me ató a la estantería.

-Voy a buscar cobertura, ¡aquí te quedas con tus tesoros!

Retrocedió por el pasillo y oí cómo, de un portazo, cerraba la puerta metálica.  
Como me había atado a una estantería alta, no podía sentarme para aguardar… para esperar lo que fuera. Por ello cogí una, al azar, de las que me quedaban más cercanas.  
Ésta era de vinilo, no de porcelana como la anterior, y con peluca de mohair. Con la mano, desplacé la brutal capa de polvo de su cabecita despegando, sin querer, la peluca.  Al intentar volverla a su posición, me falló la mano atada y se me cayó. De la cabeza salió un polvo blanco que quedó esparcido por el suelo. El hilo musical de fondo empezó a quedar amortiguado por un ruido atronador. ¡¡Un tren!! ¡¡Un tren pasando a toda velocidad por el túnel!! 
Sentía que mi cabeza iba a estallar de un momento a otro, como estalló la primera muñeca. Sólo tenía ganas de morir, de despertar de la pesadilla, de acabar con todo aquel sufrimiento…….pero un mazazo me sacó de aquel trance.  El tipo..., el tren..., yo atada …¡¡¡¡¡¡DIOS!!!!!!

{Continuará...}

27.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 10


TROZO 13. Montse.

El vagón no iba demasiado lleno y noté que casi todos los viajeros que lo ocupaban me miraban con curiosidad. Sin duda notaban mi desconcierto y el lamentable aspecto que debía de tener, con la blusa ya sucia y el sudor que perlaba mi frente y mi cuello, así que traté de disimular todo lo que pude e intenté tranquilizarme un poco, si eso era posible, no sin antes agudizar mi sentido de la percepción, algo que hasta hacía poco creía que era inexistente en mí, y asegurarme que ninguna de aquellas personas pudieran ser sospechosas.

¡Estaba desquiciada! Había llevado un ritmo trepidante y mi corazón palpitaba a toda prisa. Intenté poner algo de orden en mi cabeza, pero la rabia y la angustia no me dejaban pensar con claridad y por mucho empeño que pusiera en ello no lograba entender lo sucedido, ni sabía quiénes eran mis perseguidores, ni lo que perseguían, ni nada de nada.
Al llegar a la siguiente estación, y para mi sorpresa, una más entre todas las que llevaba acumuladas, entró en el vagón el joven que me había sonreído y que se disponía a llegar hasta mí avanzando decididamente. Me levanté de un salto, con la esperanza de alcanzar la otra puerta de salida, pero no llegué a tiempo, se cerraron las puertas y el tren volvió a emprender la marcha.

Lo cierto es que el hombre no parecía representar una amenaza, más bien al contrario, y cuando me di la vuelta, lo encontré frente a mí. Me abrió los brazos y yo, asustada como una niña, me abalancé sobre él y empecé a llorar, sintiendo un gran alivio.
Permanecí entre sus brazos hasta la siguiente parada y seguí asida a él cuando, sin mediar palabra, se abrió la puerta y salimos del tren. 
Una vez nos quedamos solos en el andén y el tren desapareció, el joven miró a su alrededor, imagino que para asegurarse de no ver a nadie. Entonces me agarró por los hombros y me obligó a bajar hasta el foso de los raíles, diciendo sólo ¡salta! y luego a caminar por el túnel.


Me empujaba para que fuera más aprisa, siempre tras de mí y sin hablar, y el túnel cada vez se hacía más oscuro a medida que avanzábamos. Sacó una linterna y con ella iluminó el recorrido ante mis pies. Intenté decir algo, pero él me hizo callar gruñendo un “chisss” y otro empujón, mientras las lágrimas volvían a rodar por mis mejillas.
Al llegar a una curva, se detuvo, y mientras con una mano me tenía cogida por la nuca, con la otra abrió una pequeña puerta metálica y me hizo entrar. Entonces me pareció escuchar una música a lo lejos y le pregunté "¿a dónde me llevas?" "¡Ahora no!", fue su respuesta y me pareció lo más tranquilizador que había escuchado en mucho tiempo.

{Continuará...}

26.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 9


TROZO 12. Ángeles.

Intrigada, lo saqué y vi un mensaje, escrito con una letra muy elegante, que decía:

“Bella durmiente: aunque espero convertirme en tu príncipe azul, quiero que cuando te dé el primer beso estés despierta y consciente. Te dejo dormir y espero encontrarte mañana, a la misma hora, en la puerta dorada de La Pagoda. 
Dulces sueños.”

Qué bochorno. Eso es un corte, y no el que le dieron a María Antonieta. 
Pero, en fin, si concertaba otra cita, e incluso consideraba la posibilidad de besarme, sería porque no me había encontrado demasiado ridícula, allí, durmiendo como una marmota. 
Y estaba claro que era un romántico: en solo tres líneas hablaba de la Bella Durmiente, del príncipe azul, del primer beso y además había elegido como nuevo lugar de encuentro, no un prosaico Starbucks, sino un enclave tan poético como La Pagoda, ese viejo cine abandonado, en una callecita olvidada y escondido entre las plantas que han ido creciendo sin obstáculo hasta ocultar casi por completo el edificio. 
Por supuesto, me encontraría allí al día siguiente. Tenía mucho interés en conocerlo, pero además era fundamental limpiar mi imagen, darle otra visión de mi persona. 

Ya estaba anocheciendo y hacía frío, así que decidí coger el metro para volver a casa. 
Mientras esperaba en el andén, vino a mi mente una imagen muy clara y desconcertante: la de unos tipos desconocidos, trajeados, de rasgos asiáticos, que me asaltaban, me secuestraban y me golpeaban. Supuse que eran imágenes de un sueño, pero más bien me parecían un recuerdo, por lo vívidas y detalladas.


Entonces, en el andén opuesto, al otro lado de las vías, me pareció reconocer a unas personas. Sí, aquellos hombres vestidos de negro, que caminaban a lo largo del andén como quien busca o espera, me resultaban familiares. Llevaban gafas de sol -algo absurdo en un andén del metro-, pero tuve la certeza de que detrás de esos cristales negros había ojos orientales. 
En ese momento me vieron ellos a mí e hicieron gestos que me parecieron de sorpresa y fastidio a la vez. Sin duda, habían cometido un error de lo más tonto. 

Rogué para que llegara ya mi tren, antes de que los elegantes cruzaran las vías, porque estaba claro que eso era lo que iban a hacer.
En efecto, los hombres saltaron a las vías, con la clara intención de subir al mismo tren que yo, que, providencialmente, llegó en ese momento. Recorrió una distancia considerable antes de detenerse por completo, con lo cual los hombres no pudieron pasar por delante para subir a mi andén. 
Por fin se abrieron las puertas y pude entrar. Al instante el vehículo reanudó su marcha y yo me sentí a salvo, al menos de momento.

Los hombres se quedaron en las vías, enfadados unos con otros mientras me veían marchar. Yo, en el último instante antes de entrar en el túnel, miré hacia el andén que acababa de abandonar y entonces vi a otro hombre que a su vez me miraba a mí. Este no llevaba gafas ni traje negro ni era oriental. Era un joven de aspecto pacífico que me sonreía y levantaba el pulgar en señal de triunfo.

{Continuará...}

25.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} - Parte 8


TROZO 11. Tomás.

No sabría decir cuánto tiempo llevaba repasando los nombres de aquel listín, cuando las letras comenzaron a agrandarse y danzar ante mis ojos. Una blanca nebulosa se empeñó en  cubrirlo todo, al tiempo que una voz muy lejana parecía estar llamando a alguien. Percibí entonces cómo me inundaba un sopor tan denso que no pude evitar el dejarme arrastrar por él. 

- Señorita… Señorita…  – oía dentro de mi cabeza -  ¿Se encuentra bien? – El sonido de esa voz era cada vez más cercano y perceptible.

Una leve sacudida en mi cuerpo me hizo abrir los ojos para descubrir al camarero que me había atendido, observándome con cara preocupada. Mi libro de Stefan Zweig volvía a estar allí, ante mis ojos, así como el café que había pedido hacía… ¿cuánto tiempo? Me pareció  que había transcurrido una eternidad desde que fui al cuarto de baño y descubrí…


- Perdone que la moleste,  pero al ver que daba una cabezada me supo mal decirle nada, pensé que necesitaba descansar un poco. Pero es que finalmente se durmió tan profundamente, y… verá, es que ya vamos a cerrar y…
De repente, recordé.
- ¿Vino alguien a buscarme? Yo… esperaba a alguien.

El camarero se encogió de hombros sin saber responderme. 
Me levanté apresurada mirando en torno de aquel pequeño Starbucks, ya vacío y, todavía confusa,recogí mi libro mientras pensaba que no había sido buena idea tomar  tranquilizantes. Aquella cita me había puesto demasiado nerviosa. Tantos meses esperando a conocer por fin al hombre que me quitaba el sueño para caer dormida antes de… ¿llegaría a verme? Avergonzada, pedí la cuenta.

- No se preocupe, está invitada.

A punto de salir por la puerta vi que entre las hojas de mi libro sobresalía una hoja de papel verde que yo no había puesto allí.

{Continuará...}
[Nota: Nuestra forense, Ana, nos ha enviado una foto para su relato. Aunque su trozo, el cuarto, ya fue publicado la he incluido igualmente. Es un autorretrato, así que os recomiendo que le echéis un vistazo aunque ya os hayáis leído su parte.]

24.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} - Parte 7


TROZO 10. Emilie.

Puse encima de la mesa el resto de los papeles que tenía, busqué y rebusqué por todos mis bolsillos, mi cabeza no paraba de hacerse preguntas, una detrás de otra, sin parar, no entiendo por qué no hay forma de parar esta extraña sensación, esa adrenalina que hace que sientas que observas el mundo mientras el resto pasa a tu alrededor inconsciente de quién eres y de los secretos que quieres descubrir. 
Alcé la cabeza un par de veces mirando al vacío, hacia el fondo del local, sin poner atención a los rostros de las personas que estaban allí conmigo, sentía que nada podía sacarme de esta historia, tenía que seguir montando las piezas de este puzzle imposible, así que seguía y seguía intentando encontrar la relación entre un nombre ¿y un apellido tal vez? Un nombre, un círculo azul... seguía intentando descubrir qué debía hacer con él, hasta que el grito fuerte de un niño al caerse de la silla y los de su madre al ver la escena, me hicieron volver a la realidad. Seguía allí en el mismo bar sin saber aún hacia dónde dar mis siguientes pasos.
Fue entonces cuando me di cuenta de que el café con leche que me había pedido se había helado completamente, ni siquiera me acordaba de él, y mi estomago comenzó a hablarme y quejarse por haberle olvidado. Necesitaba comer algo para seguir con mi aventura. 
Llamé a la camarera que con su particular concepto del tiempo, se acercó cuando termino de hablar con su compañera sobre la cena que había preparado a unos amigos la noche anterior. Yo comenzaba a ponerme nerviosa, queria otro café, comer y seguir el ritmo, así que la llamé de nuevo. 
Se acercó haciéndome notar su desagrado, y sin darle tiempo ni de que se acercara casi a la mesa y me preguntara, la ataqué con mi demanda: 
- Un café largo bien cargado y una tostada con mantequilla y mermelada.
Me hizo un gesto afirmando que habia entendido lo que le habia pedido y se acercó un poco más para retirar el vaso de mi café olvidado. Al ver la mesa toda desordenada me preguntó si estaba preparando un examen entre tantas horas, notas, bolis... y al ver el nombre de Segis Volpe sonrió preguntando si era algun pintor renacentista que tenia que estudiar sus cuadros. 
Sus palabras sonaron en mi cabeza que de nuevo tomó aceleracion y le pregunté si tenían un listin telefónico en el bar. Sus risas me hicieron pensar en nombres de calles, de personajes famosos, escritores, pintores, cientificos... ¿Podría encontrar alguna relación entre todos esos nombres y mi personaje anónimo y mis números? 
Su risa ironica se paró en seco al oir mis palabras, y me respondió con una frase directa: “Voy a mirar”, por lo que entendi que volvería en unos minutos; no sabía si con o sin el listín, pero sí sentí que volvería.
Y lo hizo, cargada con 3 cuadernos grandes, dos listines y un gran callejero, pues ya con una voz más dulce confesó que no sabía el por qué no habían tirado los viejos, pero los había traido porque una nunca sabe lo que puede llegar a encontrar entre los libros, me dijo, como si minutos antes hubiese estado dentro de la biblioteca e hubiese vivido conmigo todos los detalles de la historia. 
Comencé abriendo uno de los dos listines, el más viejo. Comencé por la ultima pagina en busca de algun pariente de Volpe, tal vez podria encontrar algún número al que poder llamar y poder preguntar sobre esta persona desconocida.

{Continuará...}

23.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} - Parte 6


TROZO 9. Gamar.


Dentro del sobre se encontraban varios papeles sueltos y una nota.

"No puedo ser muy explícito. Es muy importante mantener una discreción total sobre el asunto, pero no tengo dudas que serás capaz de ir encontrando los pasos a seguir. En cada papel encontrarás un dato y lo necesario para hallar el siguiente. Como habrás notado, los datos sueltos que contiene cada papel, no aportan nada y por lo tanto son seguros, pero deberás destruir esta nota después de leerla, memorizar lo que dice el primer papel y hacer lo mismo."

Me quedé inmóvil sobre la cama. No tenía ninguna reacción que concordara con lo que sentía. No era miedo, pero la intranquilidad me mantenía paralizada.
Por un lado, que confiara en mí para algo que parecía tan importante me enorgullecía y por otro, una preocupación profunda por enfrentarme a una situación que nunca había vivido me mantenía incrédula.

Dejé todo sobre la cama, mientras caminaba en círculos y rompía la nota en trozos cada vez más pequeños hasta que ya no pude romperlos más. Me deshice de todo en el baño, tomé una botella de buen whisky que estaba en el mini bar, me serví una buena medida y mientras miraba la fantástica vista a través del enorme ventanal, sonó el teléfono.
Me transmitieron un mensaje y cortaron.
Sólo dijeron "Juncal 506".
Estaba en una suite de un hotel que jamás hubiese podido pagar, en una ciudad totalmente desconocida, con un juego de papeles con datos inconexos sobre la cama y lo que parecía una dirección. Sólo eso y sin saber qué hacer.
Terminé de un sorbo mi trago, coloqué todos los papeles en el bolsillo trasero del pantalón que descansaba sobre una silla y me tiré en la cama.

Debo haberme dormido al mismo instante de apoyar la cabeza en la almohada, porque no recuerdo siquiera haberme acomodado. El cansancio del viaje se encargó de todo. Desperté con rayo de luz en los ojos, un reflejo del primer sol de la mañana entrando por el ventanal y reflejándose en el vaso de whisky que estaba sobre la mesa.
Permanecí unos minutos mirando el techo, repitiendo en mi mente el mensaje de la noche anterior. "Juncal 506, Juncal 506..."

Me levanté, pasé por el baño, me vestí y salí de la habitación. Parecía programada para hacer algo, aunque no tenía ni la menor idea de qué era. Salí del ascensor, me dirigí a la consejería y le pedí a la hermosa encargada que me pidiera un taxi.
-Señora, usted tiene un chofer esperándola en la recepción.
-Ah, perfecto, no me habían avisado -dije sin poder ocultar mi sorpresa-
-Déjeme que se lo presente.

Me llevó hasta él y sin perder tiempo nos dirigimos al auto que nos esperaba en el estacionamiento.
-Usted dirá señora dónde vamos- dijo mirándome por el espejo.
-Juncal 506.
-Ya mismo.

El trayecto fue muy breve, casi no tuve tiempo de preocuparme por lo que haría cuando el auto me dejara frente a esa dirección.
Antes de llegar tomé los papeles y leí el que tenía el número 1 en su esquina superior izquierda. Decía “TB 17202” y debajo “P138”. Rompí el papel como me habían indicado y al bajar del auto, dejé los restos en el cesto de basura de la entrada del edificio de esa dirección. 
Era una enorme biblioteca.
Al entrar me sentí en otro mundo. La modernidad del exterior contrastaba con la barroca decoración interior y la mujer que estaba detrás del mostrador encajaba con ese estilo recargado.
-Buenos días, señora. Dígame en qué la puedo ayudar -dijo la mujer mientras yo no podía dejar de mirar su extraño peinado.
En realidad no sabía cómo me podía ayudar, pero sin duda los números representaban algo.
-Necesito saber si estos números le dicen algo- y escribí sobre una libreta “TB 17202”
-Por supuesto, se lo muestro.
Y mientras me hacía señas para que la siguiera, tomé la hoja donde escribí y la arranqué.
Caminamos hasta una de las estanterías más alejadas, se agachó y sacó un libro chico, pero con muchas hojas.
-Éste es.
-Muchas gracias- le dije, tomé el libro y me senté en una antigua mesa de madera.

El primer papel, además del TB 17202 decía P138, lo cual sin dudas indicaba una página.
Al abrir en la página 138 apareció un papel, pegado con una cinta.
Tomé el papel y pude ver que tenía un nombre, pero rápidamente lo puse en mi bolsillo, llevé el libro al mostrador y salí del edificio.
En la puerta seguía esperándome el auto, pero decidí cruzar hasta un bar para desayunar algo.
Una vez sentada y después de hacer mi pedido, saqué el papel.
Decía “Sergis Volpe. Papel con círculo azul.”
La misión estaba tomando color. Sin dudas esa persona era el objetivo y el papel con el círculo azul me diría qué hacer con él.
Me incliné para sacar los papeles del bolsillo de mi pantalón y me quedé con el que tenía un círculo azul en su esquina superior izquierda.

{Continuará...}

20.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 5


TROZO 8. Chary y Paloma

Al principio no entendía el por qué de esta misión, todo era confuso, nunca podría haber imaginado el universo que se abría ante mi, aunque no tardé mucho en darme cuenta que simplemente era una obrera más en la jerarquía del panal. 
Por un momento llegué a sentirme abeja reina en ese panal, hasta que me fue asignada mi primera misión, de la que dependía la vida de otra persona. Harris me entregó un maletín conteniendo toda la información sobre la misión que no podría leer hasta llegar a mi destino Los Angeles. Tan sólo sabía que tenía otro nombre y un nuevo pasaporte. Gracias al potencial y capacidad que Hale había puesto en mi mente, 12 horas de vuelo fueron suficientes para hablar perfectamente inglés.



Una vez en el aeropuerto de LAX me dispuse a abrir el ansiado maletín. Estaba tan nerviosa y abrumada por la nueva vida que me esperaba que apenas podía recordar la combinación secreta para abrirlo, tan sólo tuve que cerrar los ojos y concentrarme en el momento en que Harris me lo entregó, la combinación apareció escrita en mi mente como por arte de magia. ¡Qué maravillosa sensación la de tener una mente prodigiosa!. Abrí el maletín lentamente, había un portfolio y un bloc de notas donde se me indicaba dónde dirigirme. 
Cogí un taxi, de camino al hotel en el que debía hospedarme, Beverly Wilshire, paré para tomar un tentempié, antes de sumergirme en el portfolio que contenía el maletín.
La media hora de trayecto desde el aeropuerto al hotel fue agradable. El paisaje cambiaba continuamente de forma sorprendente. Pasaba de una playa llena de surfistas con neoprenos de distintos colores formando un arcoiris cabalgando las olas, a una enrevesada autopista en forma de espiral con un fondo de rascacielos perfilando un Downtown sobrevolado por un helicóptero. Me sentía como un figurante en una escena de Hollywood. 
Abrí la ventanilla para impregnarme del frenético y mundano aroma que ofrecía la gran urbe en la que me adentraba.

Por fin el taxi se detuvo en la puerta de un lujoso hotel. Un portero con un traje oscuro, abrigo rojo y sombrero a juego se aproximó al taxi, me abrió la puerta y el taxista le entregó mis maletas. Una vez en el vestíbulo del hotel me aproximé al mostrador e hice el check in. Cogí uno de los ascensores que llevaban a la Penthouse suite.
El botones dejó mi maleta en el hall de la habitación. Presentí que iba a ser una noche larga y diferente. No podía conciliar el sueño debido al cúmulo de sensaciones que me embargaban, miedo, emoción, jet lag… Decidí darme un merecido baño relajante y espumoso después del día más largo de mi existencia. 
Por fin me senté en la cama y me dispuse a abrir el portfolio, contenía un sobre con toda la información de mi misión No podía creer lo que Harris esperaba de mi.

{Continuará...}

19.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 4


TROZO 7. Ana


Mi pulso se aceleró tanto que era capaz de sentir los latidos de mi corazón retumbar en el interior de mis oídos. Al mismo tiempo, mi respiración amenazaba agitada con iniciar una crisis de ansiedad de un momento a otro. Y en cuestión de milisegundos, mi mente se activó y empezaron a sucederse las imágenes, una detrás de otra, a una velocidad infernal. 

En mi sino interno, mi raciocinio sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Debía mantener la mente fría, controlar el estado que empezaba a emerger, pero lo peor de todo, es que esos tipos que me tenían sujeta a una silla y que habían iniciado mi proceso de cambio, conocían a la perfección uno de mis secretos mejor guardados. ¿Quiénes eran? ¿Qué es lo que querían de mí?

Hace algunos años, mientras trabajaba para los servicios secretos, colaboré estrechamente en un experimento de transgénesis genética del adn humano. En aquella época me encontraba inmersa en un proceso de autodestrucción personal y cualquier opción me parecía mejor que vivir mi propia vida. Mi fiel compañero hasta el momento, me habló de Peter Hale y del gran trabajo que hacía en los subterráneos del departamento. Hasta el momento, había experimentado con animales, pero había llegado a un punto, en que su ciencia había rozado la perfección de Dios y estaba listo para, al igual que el Dr. Frankenstein, crear su propio monstruo.
Y ese monstruo fui yo…



De una belleza extrema, Hale potenció cada uno de mis sentidos y me dotó de una capacidad extrasensorial que en el antiguo Olimpo me habría sentado directamente al lado derecho del mismísimo Zeus y transformado en su brazo ejecutor. Era ágil como una amazona, tenía el poder de cautivar con mi voz a los hombres, al igual que hicieron las legendarias sirenas que atraparon a Ulises,…, pero la mejor de mis capacidades era lo que ahora conocemos como mediumnidad. Esa nueva capacidad o habilidad, se despertaba en mí cada vez que recibía una pequeña descarga eléctrica. Evidentemente, lo particular de ella, venía marcada por el adn de mis ancestros y no solo era capaz de conectar con los diferentes planos o niveles astrales, sino que como el mejor de los visionarios, era capaz de anticipar lo que iba a suceder y los secretos más oscuros de las mentes humanas, podían ser descubiertos por mí.
Fue en ese momento, cuando Richard Harris, el que sería mi jefe, me contrató para que trabajase en la “UMR”, la Unidad de Recerca Mental de los servicios secretos de mi país.

{Continuará...}

18.7.12

El Cuarto de Baño {La Publicación} ~ Parte 3


TROZO 6. Papacangrejo

Todo era de un surrealismo exagerado. Si no fuese porque lo estaba viendo con mis propios ojos y sintiendo en mis propias carnes, pensaría que era una película de Kubrick, aunque sin banda sonora.


A mi alrededor solo había oscuridad. Únicamente a lo lejos, podía ver mi destino iluminado por una luz blanca, casi cegadora, que caía en vertical desde el techo y mostraba una tarima, sobre la que había una mesa larga y blanca, detrás de la que me esperaban sentados siete de aquellos individuos. Además de eso, nada. Si no estuviese siendo prácticamente arrastrada por aquellos dos gorilas, no me habría atrevido a dar un solo paso, por miedo a no encontrar suelo y caer en un abismo invisible. 
Cuando estaba llegando a donde me esperaban aquellos individuos, se encendió, frente a ellos, otra luz tan intensa y blanca como la otra. Pero esta vez iluminaba una extraña silla metálica y poco más de medio metro del suelo alrededor. Mis guardianes me llevaron hasta allí y se pusieron detrás de la silla. Yo me quedé de pie, indecisa, no sabía si sentarme o salir corriendo e intentar buscar una salida de aquel horrible lugar, pero ¿hacia dónde corría?, ni siquiera estaba segura del camino que había seguido hasta allí. 

En ese momento, empecé a sentirme realmente asustada. El desasosiego, la ansiedad y el no saber qué estaba sucediendo o qué iban a hacer conmigo empezó a acelerar mi corazón. Mis rodillas empezaron a temblar y gotas de sudor empezaron a caer por mi espalda y mi frente. Estaba inmovilizada por el terror y ni siquiera pude controlar mi vejiga, que dejó escapar la orina haciendo que bajara lentamente por mis muslos hasta el suelo. 

 - Por favor señorita, siéntese. – dijo uno de aquellos individuos, el que estaba en el lado derecho de la mesa.

Obedecí y me dejé caer sobre aquel asiento metálico. Aquella silla era muy fría, tanto como la actitud de aquellos que me observaban, como el ambiente de aquel lugar. El frío me hizo volver en mí, mi corazón redujo sus latidos, mis rodillas se detuvieron y mi mente parecía volver a encontrar algo de equilibrio. El frío era intenso, era como estar en un gran congelador, mi vello se erizó, mis pezones se endurecieron y una erupción de vaho salía de mi boca con cada exhalación.
De pronto, unos aros metálicos surgieron de los reposabrazos y patas de la silla cerrándose sobre mis muñecas y mis tobillos, mientras uno de los gorilas, que se habían quedado detrás de mí, pasaba una correa de cuero vieja y agrietada alrededor de mi cintura. 
Aunque parezca mentira, aquello me tranquilizó, me infundio valor. ¿Por qué necesitaban inmovilizarme?, ¿Creían que era peligrosa? Si aquella gente tenía la necesidad de mantenerme atada era por algo. Y esa razón imperceptible hacía aparecer un resquicio de valor en mi corazón. Tan solo tenía que evitar que esa pequeña llama se apagara por mis temores, había que alimentarla, hacerla crecer y para ello tenía que averiguar, de una vez por todas, qué estaba sucediendo.

- ¿Quiénes sois? – Pregunté intentando parecer tan fría como todo lo que me rodeaba. ¿Qué queréis de mí? ¿Qué demonios está pasando aquí?
- Sabemos que tiene muchas preguntas – respondió el mismo tipo de antes- Cada cosa a su tiempo. De momento las preguntas las hacemos nosotros y le sugiero que sea sincera en sus respuestas, de lo contrario…

En ese instante sentí cómo una descarga recorría todo mi cuerpo, que convulsionaba mientras mi mandíbula se apretaba y mis ojos se quedaban en blanco. Solo fueron unos segundos, suficientes para dejarme claro cuáles eran las consecuencias si no era del todo sincera en mis respuestas.

{Continuará...}

16.7.12

"Resucitando" al Cadáver

¡¡Sí!! ¡¡Por fin!! Hoy empieza la publicación del relato con el que, sufridos y ya licenciados forenses, habéis contribuido a realizar la autopsia literaria a esa desconocida que un día se perdió en el baño de un Starbucks. A partir de hoy veréis un nueva entrega cada día, de lunes a viernes.

Muchas vueltas ha dado nuestra protagonista, atemorizada unas veces, curiosa otras, pero siempre valiente para llegar hasta el final y resolver el misterio.
¡¡Algunas veces incluso cambió de sexo!! Pero esta dificultad añadida a su ya complicada situación fue rápidamente solventada a petición del forense en funciones en ese momento. Ésta y algunas correcciones leves ortotipográficas: algún espacio demás, algún acento perdido, algún signo de exclamación o interrogación ausente...De esto yo me declaro culpable en ambos sentidos, por corregirlo y porque es un hábito que yo tengo muy arraigado. Como este es un relato importante hecho con cariño por todas las personas que habéis participado he corregido aquello mismo que yo incumplo a diario (abrir exclamación o interrogación, solo las cierro) pero lo he hecho con cariño también y siempre en aras de que el resultado se viera bien recompuesto. Un "cadáver" guapetón, recién peinado y atusado. 

El resto de giros, expresiones, sintaxis, y digamos, contenido con sustancia, lo hemos respetado porque consideramos que el espíritu de este juego era divertirse escribiendo no ganar un premio de literatura y porque nos gusta así, tal cual, salido de las mentes de cada creador y creadora. 

Ya casi para terminar me queda decir que me ha llamado la atención la coherencia de fondo a pesar de la incoherencia (normal) del relato, cómo algunas cosas han aparecido después por sí solas haciéndome dudar de si realmente habíamos mostrado más de lo que hicimos con la publicación de la primera parte. 
He disfrutado un montón leyendo, me he reído, angustiado y asombrado a partes iguales y como dije en su día, estoy supercontenta de vuestra participación, entusiasmo y ganas y muy agradecida de que os hayáis apuntado a esta locura repentina que nos dio a los tres y de lo pacientes que habéis sido esperando a ver publicado el relato.

La prueba de que este "cadáver" estaba siendo bien resucitado es lo vivo que ha estado este juego, donde una participante sugirió que si queríamos añadir fotos ella aportaba aquélla en la que se inspiró para escribir su parte. A partir de ahí os propusimos su idea y no solo habéis enviado foto much@s de vosotr@s ¡¡si no que incluso hay dibujos propios!! 
Y aquí viene la megacoincidencia de las coincidencias, un dibujo-regalo que expresa gráficamente una idea que les  transmití a los otros dos forenses fundadores en un correo privado: ¡¡una gata jugando con un escarabajo!! ¡¡Esto tiene que ser una señal!!. ¡Por lo menos por lo menos que estamos destinados a escribir juntos un nuevo relato en un futuro próximo...! ;)


Muchas gracias de nuevo, de todo corazón de gata aficionada a las letras y no precisamente para esparcirlas por el suelo. 
Sin más empieza la publicación. 

[Nota: Cuando publicamos las bases del juego dijimos que mantendríamos el anonimato de los participantes en cuanto a las cuentas de correo electrónico. En la publicación del relato por "entregas" indicaremos el seudónimo en internet del autor o autora de cada parte. Si queréis que incluyamos en el nombre un enlace a vuestros blogs para que os visitéis, no tenéis más que pedirlo y se añadirá]

1.6.12

El cuarto de baño ataca de nuevo...

Pero...¿cuándo voy a empezar a ver algo publicado del cadáver? ¡Qué desfachatez! Si se dijo todos los jueves, y aquí ¡no hay nada! ¡Qué poca seriedad...!

Es que os está saliendo taaan bien, lo estáis haciendo taaan emocionante, estáis cumpliendo tan bien los plazos que hemos pensado que se merece una aparición triunfal y más seria...quizás al final...quizás antes... Es un misterio. 
Yo por mi parte ya estoy viendo una edición posterior, con algo más de complicación, como pensamos los tres locos forenses en su día.... 
No me podéis ver pero ahora mismo soy una gata con una sonrisa de satisfacción que ni el gato de Chesire.

24.5.12

El cuarto de baño ~ ¿Cuándo empieza esto?

Empezar ya ha empezado pero todavía no podemos publicar para no desvirtuar el juego.
Este jueves no, es pronto.
Paciencia.
La "autopsia" se está gestando.
En breve empezaremos a ver algo de nuestro "frankenstein".

18.5.12

Locuras literarias II: Preparados para la autopsia

Ayer finalizó el plazo de inscripción para convertirse en Forense Literario y formar parte del equipo encargado de resucitar el Cadáver (Exquisito).

Estamos muy contentos. Yo ya estaba contenta con el plan inicial pero es que ahora el plan tiene cuerpo (tratándose de un cadáver tampoco es tan raro, tiene que haber un cuerpo, ¿no?), hay personas interesadas en seguirnos en esta locura literaria y a mí eso me pone auténticamente espídica y me hace pegar botes como una verdadera gata en trance de alegría. Si algun@ tenéis gatos ya sabéis a qué me refiero. :)))

Se han apuntado ni más ni menos...agarraos los bigotes que ahora viene lo bueno....redoble de tambores...cornetas...trompetas.... ¡¡¡16 FORENSES!!!

Ante todo gracias, MUCHAS GRACIAS A TOD@S por uniros a este juego surrealista que promete ser muy divertido y por dedicar un cachito de vuestro tiempo a desarrollar vuestras dotes escrituriles aunque no os preocupéis, aquí no vamos a ser estrictos, ni valoraremos nada, ni criticaremos nada, solo queremos ver cómo será nuestro Frankenstein particular.

A partir de hoy los participantes recibiréis, en el orden que os corresponda (según os habéis inscrito), el texto que debéis continuar desde la dirección jotacaroz@hotmail.com. A él mismo deberéis enviar vuestro trocito de relato para que el juego continúe. 
¡En comunicación directa con el Diablo vais a estar! No temáis pero yo advierto, hay riesgo de morir de un ataque de risa pues ingenio no le falta.

Si todo marcha correctamente y no hay ningún imprevisto que lo impida todos los jueves iremos publicando el avance del relato para que podamos ver cómo va tomando forma nuestro cadáver (y por si los cazatalentos, que nunca se sabe), exhumándolo poco a poco. 

Necesitamos pediros una cosa y es que si alguien decide retirarse (los hados no lo quieran) nos aviséis con antelación para poder reestructurar la lista. Entendemos que los imprevistos significan lo que significan pero si alguien prevé, cuando llegue su momento, que no va a poder participar por favor lo haga saber por correo, al Diablo, preferentemente, o a cualquiera de nosotros (Pelotillo y yo).

Poco más voy a añadir hoy. Simplemente repetir que hoy soy un gata agradecida, requetecontenta de que esto esté ya en marcha y deseando ver cómo será esta criaturita común que haremos entre todos. 

~ El juego comienza ya~